Monday, June 26, 2006

Una rabieta que nunca olvidaré

Sebastián, mi hermanito, quien cumple un año y once meses el jueves 24 de agosto, siempre me sorprende con las cosas que aprende. Como lo veo 1 vez cada dos semanas en promedio, noto sus cambios, que a esta edad son rápidos. Hace más de un mes que le ha dado por repetir la última palabra que las personas dicen a su alrededor. Tiene memoria de elefante (mucho mejor que la mía) y aprendió dónde están las partes del cuerpo. Si le preguntan dónde están los ojos, se los toca, las orejas también, y la boca, los dientes, la lengua, los codos, las manos, etc.
Aunque todas sus gracias me gustan mucho, hasta ahora la más impresionante ha sido la de sus rabietas. Si lo reprendo por algo ("no te subas a la mesa", "suelta eso" o algo por el estilo), refunfuña un poco y sigue tratando de hacerlo, y si lo reprendo nuevamente, lloriquea y se tira al suelo, quedando horizontal, derechito y mirando hacia el suelo, con las manos tapándose la cara. Después de un rato levanta la cabeza y mira a su alrededor para saber si lo están mirando o no. Si no lo estás mirando, sigue lloriqueando un poco y se esconde de nuevo... Dios Santo, qué rabieta más linda... La fotografiaré y la filmaré.