Sunday, February 26, 2006

Quemando etapas y comenzando otras

Siento no haber escrito nada en tanto tiempo... pero a decir verdad, no tuve inspiración suficiente como para escribir algo digno de ser compartido...

Mi año 2005 fue el último en que tuve actividades en la universidad... Por ahí por octubre comenzaron mis primeras entrevistas de trabajo, las cuales fueron grandes lecciones en el arte de presentarse ante quienes podrían ser mis próximos empleadores. En especial recuerdo de esa etapa entrevistas a un psicólogo de una empresa grande, quien me dijo cosas de mí que me dejaron sorprendido... su diagnóstico sobre mi persona fue bueno, lo que me hizo sentir muy bien. De alguna extraña forma (o quizá, guiado sutilmente por él), comenzamos a conversar sobre libros que ambos habíamos leido. Conversamos profundamente sobre la ciencia y sus paradigmas fundamentales, fundamentalmente el paradigma analítico de Descartes. Enfrentamos el enfoque analítico versus el sistémico/holístico, pasando por libros de Maturana y Varela (El árbol del conocimiento), además de Fritjof Capra (El Tao de la Física). Me dí cuenta de que este psicólogo estaba explorando mi capacidad de abstracción, de formarme una opinión sobre la realidad y sobre los temas que se manejan en el trabajo. 45 minutos de entrevista se convirtieron en 1 hora, que quería ser más...

bueno, Pedro... me dijiste que era intuitivo y que debía mejorar mi intuición... también me dijiste que se notaba en el aura... y eso último me hizo encajar todo. Tu enfoque para manejar la entrevista era más amplio que el de un psicólogo científico. Gracias por tu consejo, pero no me dijiste cómo se desarrolla más la intuición... bueno... tendré que descubrirlo en el camino.

Al final no quedé en la empresa en la que trabajaba este psicólogo, pero el crecimiento personal fue significativo, y eso se quedará conmigo siempre.

Después postulé a dos empresas más, y quedé en una de las dos, en donde un amigo de la universidad trabajaba...
El 2005 fue un buen año, de conclusiones.

El 2006 ha sido un año duro. Mucho trabajo... principalmente porque la empresa en la que trabajo se encargó de vender las entradas de un concierto muy esperado que se dio el 26 de febrero. Los problemas con clientes fueron miles. Las soluciones tenían que ser rápidas y los errores mínimos, sino nulos. Trabajábamos hasta tarde, en condiciones de mucha tensión. Es una lata tener que hacerse cargo de problemas que uno no provoca, causados por otras empresas con las cuales se trabaja o por los mismos clientes, quienes nos los achacan a nosotros. También tuvimos problemas internos debidos principalmente a descoordinaciones que desembocan en falta de alineación entre distintas áreas que deberían trabajar coordinadas como un cardumen de peces. Eso pasa mucho, pero sirve de experiencia. Al final, sobre todo, cuando ya hemos terminado el proyecto, uno saca la raya de la suma y se da cuenta de que el aprendizaje que se gana en todo aspecto es mayor que el sudor y las lágrimas, por la sencilla razón de que el sufrimiento se queda con nosotros sólo durante los momentos que lo sentimos (a no ser de que quedemos con alguna secuela), pero el aprendizaje se queda para el futuro (a no ser que lo olvidemos).

Saludos a todos!