Wednesday, March 21, 2007

Los nuevos proyectos por delante

Esto de planificar el futuro me está comenzando a gustar. Gracias al estímulo de un par de amigos he estado pensando en mi futuro... a más de dos semanas plazo. Para mí eso es bastante. Las decisiones más estratégicas de mi vida, queriendo decir que son esas cuyas consecuencias son en general menos reversibles, las he tomado con muy poca reflexión, con una idea como vidrio esmerilado de lo que sería mi futuro en consecuencia. Sólo el corto plazo era un poco más pensado.

De aquí a un año debería tener los ahorros suficientes como para pagar un pie para un departamento. Quiero vivir solo el próximo año, en algo propio. Este va a ser mi cuarto año año viviendo con más personas, pero a estas alturas necesito hacerme cargo de algo totalmente propio, solo, y aprender a convivir conmigo mismo. La soledad será la última conquista en el camino de mi independencia. Y no me malentiendan. Es que la soledad es algo con lo que hay que batallar. Hay que vencerla y no permitir que te pisotee. Conquistarla no es conseguirla, sino que es vencerla, siendo más fuerte que ella.

Creo que cuando conquiste la soledad, me haré más fuerte y capaz de avanzar los siguientes pasos que quiero dar en mi vida. Mujer, relación, amor... ¿matrimonio?... quisiera.

Debo confesar que le tengo terror a la soledad. Realmente le temo, pero lo que no te destruye te hace más fuerte, y debo ser capaz de sobrevivir sabiendo que la única persona que me acompañará al llegar a mi hogar será ese que me mira a los ojos a desde el otro lado del espejo.

También pienso en qué tipo de mujer quisiera a mi lado. Uf... alguien como yo necesita una mujer llena de virtudes. Quizá entre las más importantes están que no sea egoista, que comparta un proyecto de vida en común, en el marco de valores comunes e ideales comunes. Necesito una mujer que tenga ganas de ser madre, que me apoye mucho y que tenga un gran sentido del humor, porque debe ser capaz de reírse de sí misma, a la vez que se ría de mí.... jajaja... Una mujer dulce, con un toque de inocencia, bondadosa. Y sé que existe... es cosa de atreverse a conocerla y luchar realmente duro contra la timidez e inseguridad que a ratos me esclavizan.

Y aunque mis pensamientos rondan mi futuro... en un rincón pequeño y algo escondido de mi corazón... allá donde los recuerdos se tiñen de colores cálidos y las imágenes se tornan borrosas, veo todavía la sonrisa llena de dulzura e inocencia de aquella niña que me miró en una micro rumbo a la universidad un lunes caluroso de otoño hace ya unos años atrás.

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